Impacto espiritual y doctrinal de la Reforma Protestante
ARTÍCULO 2 - MARZO 25, 2026
“La teología cristiana es la doctrina concerniente a Dios, tal como es conocido [de acuerdo a las Escrituras] y adorado para su gloria y para nuestra salvación” ¹ — Johannes Wollebius.
Uno de los efectos más descuidados de la Teología Reformada es su impacto en toda la vida del cristiano, no solo en su cerebro.
Y esto se debe a que hemos “academizado” nuestra fe; es decir, la hemos relegado a un asunto meramente académico, como si se tratara de un ejercicio puramente intelectual, y no espiritual que transforma el corazón.
Debido a esto, no será extraño ver personas que confiesan ser reformadas, pero viven de manera contraria a sus confesiones. Pueden acumular gran conocimiento bíblico, tener vidas y familias destruidas por su falta de sabiduría. Ya que, hay una enorme diferencia entre conocimiento y sabiduría, cuyo principio es el temor al Señor (Proverbios 1:7).
Como bien dice Paul David Tripp:
“El conocimiento es una comprensión exacta de la verdad. La sabiduría es entender y vivir a la luz de cómo esa verdad se aplica a las situaciones y relaciones de tu vida diaria. El conocimiento es un ejercicio de tu cerebro. La sabiduría es el compromiso de tu corazón que conduce a la transformación de tu vida” ²
La persona que solo acumula conocimiento, pero no es sabia, puede enseñar las doctrinas de la gracia, sin experimentar dicha gracia en su corazón. Apasionada más por la doctrina reformada, que por la fuente de esta doctrina: el trino Dios.
Sin embargo, esto no debería ser así, ya que la Teología Reformada es una teología que busca impactar la totalidad del ser humano con el precioso mensaje del Evangelio. Esta fue la creencia de los teólogos reformados desde el principio. Su teología y piedad iban juntas. De hecho, se podría decir sin tapujos que ellos creían que “no hay verdadero conocimiento donde no hay verdadera piedad ” ³
Por eso, para los teólogos reformados, era común definir la teología como “la doctrina de vivir para Dios mediante Cristo”⁴. El conocimiento sobre Dios nos impulsa para vivir para Él.
Como bien lo destaca el puritano Edward Leigh:
“La divinidad [teología] es el arte que enseña al hombre, mediante el conocimiento de la voluntad de Dios y la ayuda de su poder, a vivir para su gloria” ⁵.
Conocemos, reflexionamos, estudiamos para vivir para la gloria de Dios por medio de Cristo. Juan Calvino afirma,
“no creo sea propio de un auténtico teólogo el procurar que el hombre se quede en sí mismo, en vez de mostrarle y enseñarle que el comienzo de la buena reforma de su vida consiste en desear fomentar y dar realce a la gloria del Señor” ⁶
La práctica de la piedad es “el fin principal de la teología y su ápice más alto”⁷.
Por esta razón, la teología que confesamos no solo debería ser aplicada en el aula de clases o en el púlpito, sino también, y, sobre todo, “aplicada a la práctica del arrepentimiento, la fe, la esperanza y el amor, o a la consolación o exhortación”⁸.
Es decir, nuestra doctrina no solo debe de reformar nuestra cabeza, sino también nuestros corazones. Y eso se puede ver más claramente en el arrepentimiento constante por nuestro pecado, en nuestra fe en el Señor como la fuente de nuestra plenitud, en la esperanza que tenemos en las preciosas promesas del Evangelio, en el amor sacrificial y desinteresado que extendemos a otros, en el consuelo que llevamos a los atribulados y en el ánimo que damos a nuestros hermanos.
La vida de una persona reformada es una vida que, en todo sentido, debería glorificar a Dios, porque está en Cristo.
Y para que esto suceda, la teología no solo debe reposar en nuestro intelecto, sino en el corazón, por la obra del Espíritu Santo. “El poder del Evangelio debe penetrar los afectos más íntimos del corazón, permear hasta el alma”⁹, decía Juan Calvino.
Por lo tanto, es la apropiación de la verdad y no solo su comprensión, la que debe ser la meta del cristiano reformado. Ser reformado desde su corazón hacia afuera.
“La verdadera teología… debe ser enseñada, por apropiación (Juan 6:45)… Y debe ser enseñada, no sólo por los hombres sino también por Dios, no sólo externamente por la Palabra sino también internamente por el Espíritu, y por esta razón escuchemos como los enseñados por el Señor (Isa. 54:13)”¹⁰.
Juan Calvino en la misma línea, escribe:
“La verdadera doctrina no es un asunto de la lengua, sino de la vida; la doctrina cristiana tampoco se capta solo por el intelecto y la memoria, como se hace con la verdad en otros campos de estudio. La doctrina más bien se recibe correctamente cuando toma posesión del alma entera y halla morada y refugio en los afectos más íntimos del corazón”¹¹.
¿Cómo estoy reflejando la doctrina que tanto me gusta enseñar a otros?, ¿La estoy reflejando?, ¿Cristo es visto a través, no sólo de mis palabras, sino también de mis actitudes y acciones?
Quiera el Señor despertarnos de nuestro academicismo frívolo y falsificación de aquel fervor de alma y cuerpo que encendió a los reformadores de antaño a través del Evangelio.
Referencias:
- Johannes Wollebius, Compendium of Christian Theology (1626), En John W. Beardslee, Reformed Dogmatics, (1965), p. 29.
- Paul David Tripp, (2013). El llamamiento peligroso: Enfrentando los singulares desafíos del Ministerio Pastoral, Publicaciones Faro de Gracia. Publicaciones Faro de Gracia, p. 20.
- Joel Beeke, (2008). La Espiritualidad Puritana y Reformada. Publicaciones Faro de Gracia, p. 1.
- Petrus Van Mastrich, Theoretical-Practical Theology: Prolegomena, Vol. 1, p. 152; William Ames, La médula de la Divina Teología, p. 22.
- Edward Leigh (1602-1671), Body of Divinity, En Richard Muller, Post-Reformation Reformed Dogmatics, 1:156-157.
- Juan Calvino, (1926-1952). Joannis Calvini opera selecta, ed. Peter Barth, Wilhelm Niesel y Dora Scheuner, 1:363-364.
- Petrus Van Mastrich, Theoretical-Practical Theology: Prolegomena,Vol.1, p. 153.
- Gisbert Voetius, Selectae Disputationes Theologicae, En John W. Beardslee, Reformed Dogmatics, (1965), p. 265.
- Juan Calvino, (2018). ¿Cómo debe vivir el cristiano? Sabiduría para la vida cristiana. Editorial Mundo Hispano, p. 12.
- Petrus Van Mastrich, Theoretical-Practical Theology: Prolegomena,Volume 1, p. 154.
- Juan Calvino, (2018). ¿Cómo debe vivir el cristiano? Sabiduría para la vida cristiana. Editorial Mundo Hispano, pp. 11-12.
